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La cooperación Sur-Sur y la triangular deberían apoyar la construcción de un mejor y más igualitario multilateralismo, especialmente en tiempos de COVID-19: Alicia Bárcena

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAL participó en un evento paralelo al 20º período de sesiones del Comité de Alto Nivel sobre la Cooperación Sur-Sur de las Naciones Unidas.

1 de junio de 2021|Noticia

Necesitamos con urgencia un nuevo pacto político y social a nivel nacional, regional y global y,  en dicho marco, la cooperación Sur-Sur y la cooperación triangular deberían ser algunos de los principales instrumentos para alcanzar un mejor y más igualitario multilateralismo, dijo hoy Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), durante un evento organizado de forma paralela al 20º período de sesiones Comité de Alto Nivel sobre la Cooperación Sur-Sur (1-4 de junio).

Bárcena fue una de las panelistas en el evento titulado The United Nations and the scaling up of South-South and triangular cooperation to achieve Sustainable Development Goals (Las Naciones Unidas y la ampliación de la cooperación Sur-Sur y triangular para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible), organizado por el Gobierno de Lituania, en su capacidad de Vicepresidente de la Mesa del Comité de Alto Nivel sobre la Cooperación Sur-Sur.

La pandemia del COVID-19 ha fomentado los esfuerzos de cooperación Sur-Sur, mientras que ha expuesto las debilidades de la cooperación triangular, especialmente en términos de acceso equitativo a las vacunas, aseguró la máxima representante de la CEPAL en el encuentro. Resulta indispensable pensar más en mecanismos como COVAX, indicó.

Durante su presentación, Bárcena compartió algunos de los esfuerzos que las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas han desplegado para potenciar la cooperación Sur-Sur y triangular.

“Las comisiones regionales cuentan con plataformas intergubernamentales que actúan como foros de múltiples actores para el diálogo político y técnico”, subrayó la alta funcionaria. Como ejemplos concretos de apoyo de la CEPAL, Bárcena mencionó la realización anual del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible y la puesta en marcha de la Plataforma Regional de Conocimiento sobre la Agenda 2030 en América Latina y el Caribe (SDG Gateway), contribución del Sistema de las Naciones Unidas en la región.

La Secretaria Ejecutiva también subrayó el aporte del Comité de Cooperación Sur-Sur de la CEPAL, que describió como “una muy buena plataforma para que las agencias de cooperación de los países de América Latina y el Caribe puedan reunirse y compartir sus experiencias”, considerando especialmente que, al ser clasificados de renta media, los países de la región son excluidos de la cooperación financiera internacional en condiciones favorables. “Esto es un gran problema para los países del Caribe, aunque también afecta a naciones de otras regiones, como Asia y África”, puntualizó.

Justamente en respuesta a estas limitaciones, Bárcena recordó que la CEPAL, en conjunto con la Comisión Europea, el Centro de Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y otros socios, han elaborado el concepto de "Desarrollo en Transición", que propone un cambio de paradigma en la cooperación para el desarrollo, uno que considere, por ejemplo, las distintas vulnerabilidades y brechas estructurales de los países, y no solo su ingreso per cápita.

“Necesitamos construir mejores mediciones de progreso del desarrollo y de la cooperación. ¿Qué significa colaborar y cooperar? Necesitamos movilizar recursos en relación con el tamaño de la economía, de las características estructurales y de la inserción internacional de los países. Realmente necesitamos repensar el modelo de desarrollo y de cooperación”, indicó.

“En América Latina y el Caribe estamos enfrentando una década perdida en términos económicos y sociales. Estamos experimentado un aumento de la pobreza y la desigualdad, y un creciente descontento de las personas. ¿Cómo vamos a recuperar la confianza de las personas en torno a la idea de que somos capaces de avanzar en solidaridad y en una recuperación transformadora, sostenible y verde del COVID-19, y que somos capaces de construir igualdad intergeneracional, si la fórmula donante-receptor ya no está funcionando? Necesitamos movernos en una nueva dirección, y en las Naciones Unidas tenemos los instrumentos para hacerlo”, concluyó.

El evento contó con la participación de Dalia Salkauskiene, Ministra Consejera de la Misión Permanente de Lituania ante las Naciones Unidas; el Embajador Tijjani Muhammad-Bande, Representante Permanente de Nigeria ante las Naciones Unidas y Presidente del 74 período de sesiones de la Asamblea General; Jolita Butkeviciene, Directora para América Latina y el Caribe y para relaciones con los territorios y países de ultramar de la Dirección General de Asociaciones Internacionales de la Comisión Europea; Simona Marinescu, Coordinadora Residente de las Naciones Unidas para las Islas Cook, Niue, Samoa y Tokelau; y Arthur Eken, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), con la moderación de Brian Williams, de la Oficina de las Naciones Unidas de Coordinación del Desarrollo (DCO, por sus siglas en inglés).

El Comité de Alto Nivel sobre la Cooperación Sur-Sur es un órgano subsidiario de la Asamblea General de las Naciones Unidas que se reúne cada dos años para revisar los progresos y proporcionar orientaciones políticas que permitan reforzar el apoyo internacional a dicha cooperación. La sesión de este año es la primera que el Comité celebra desde la realización en 2019 de la Segunda Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur (BAPA+40) en Buenos Aires, Argentina.